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EVOCADA SINGULARIDAD
DE PÉREZ MARQUÉS
Antonio Zoido
Diario "HOY," 5 e Agosto de 1998.
El sopor del estío,
se siente en la misma orilla de la playa. El mar se acerca, rizado
en mansas olas. Tonifica. A la par, otra brisa purificante,
distinta, se desprende desde las páginas de libro. Es el legado
póstumo de un escritor extremeño y dilecto amigo, que tiempo atrás
se nos fue para siempre.
El título del volumen reza: 'Espejo literario de Extremadura'.
Su autor fue Fernando Pérez Marqués, y la obra se editó en
la colección 'Rodríguez Moñino' en 1991 en Badajoz.
Su reposada lectura nos aleja de cualquier tentación crítica.
Resultaría a destiempo. Sólo pretendemos vindicar el justiprecio
en la trayectoria de un escritor silente, (y acaso) silenciado.
Mojó su pluma en fidelísima vocación.
Colaborador distinguido del gran diario ABC, dejó permanentes
muestras de su refinado hacer en nuestra región, en Ias columnas
de HOY. Escribió profusamente en la prensa diaria y en la revista.
Y sacó a luz varios libros en los que buscó e investigó
sobre el detalle ignorado...
Sin embargo, no cultivó Pérez Marqués alguno de aquellos géneros
-novela, poesía- que por excelencia dan la popularidad... La narrativa
sigue captando la máxima atención lectora. Y la poesía -aunque
de inferior demanda- es sustancia de minorías. Escasean,
es cierto, los grandes poetas, aunque Extremadura en la época
actual puede ser excepción. Los círculos de sus novelas fervorosas,
se reiteran... En cuanto a la novela, el caso es diferente, pese
a la desorientación argumental. El éxito aquí es deudor muchas
veces del mercantilismo. Las poderosas editoriales dominan el
campo, más bien en confuso brujuleo. Y no son pocas las novelas
que rebasan en tirada los quince o veinte mil ejemplares. La obra
cimera puede darse. Pero se generan excepcionales trabajos
que no patrocinan ni apadrinan los grandes medios del género.
Y que sumen en simple cita estudiosa y crítica a novelistas de
gran talla, que sólo lograrán sorprender, un día, resurrectos...
En géneros literarios menos resonantes -el ensayo, el artículo
de prensa- es evidente al estrellato. También una cierta
frivolidad generacional se impuso. Porque ¿cuántos recuerdan a
un Eugenio D'Ors o un Sánchez Mazas?
Pérez Marqués cultivó -repetimos- sobre todo el artículo. Pero
también se atrevió al apretado volumen, como el ya citado, de
cerca de quinientas páginas de texto. Sin embargo, en su rúbrica,
lo paradigmático y esencial es el estilo, que surge de su fidelidad
admirativa hacia el gran maestro, de quienes tantos; envidiaron
-como proclamara recientemente Francisco Umbral-la poderosa elementalidad.
Estilo el de Pérez Marqués perseverantemente inspirado, pero con
propio talante y sesgo. No imitativo. No mimético, que es lo fácil
y se convierte en lo desechable y desdichado. Pérez Marqués, fue
azoriniano. Sí. ¿Y cuántos se atrevieron al intento? Sólo él pudo
hacerlo en su propia medida y dignidad.
'Espejo Literario de Extremadura' es su obra magna. En ella se
perfilan ángulos inéditos... Lo regional histórico. Lo epocal
sugestivo. Lo testimonial, de célebres aportadores... Su texto,
descubre un soterrado jardín de nuestro acervo. Sugestivo, rehuye
lo prosopopéyico y deleita con inopinado hallazgo, ya sobre lo
romano emeritense, o la poética sinfonía árabe pacense. .. Resurgen,
ignoradas o extraviadas evocaciones de famosas personalidades
referentes a lo nuestro. Del siglo de oro. Del romanticismo.
De la modernidad... Testimonios y anécdotas, se traban en lujosa
orfebrería. De Garcilaso a Cervantes y Lope, de Vélez de
Guevara a Larra, de Ortega a Caro Baroja. Alusivas en zigzagueantes
relámpagos estimativos. (Personajes éstos, Cuyos iconos
pictóricos o fotográficos, se incorporan al texto, cedidos gentilmente
por Prensa Española, de ABC y Blanco y Negro).En pinceladas de
ordenada composición. El autor, por último da entrada a los escritores
viajeros, con Antonio Ponz, a la cabeza... Notable empeño,
el de tan terso y amplio espejo, logrado con estilo y tarea. Que
reclama por eso, un rango nostálgico, en vindicación creativa
de un escritor que nos honra. Y quien, con afecto y hasta en su
humana personalidad, pretendemos honrar.
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