Ahí
está, ancha y noble, silente, con cansancio de siglos...
Huidiza su imagen, la persecución ha de ir por muchos
atajos, pesquisando todos los rincones, deteniéndose
aquí mirando allá. Si te cansas, si te detienes
un punto, entre tus manos se escapa; mírala despacio,
insistentemente, hasta con impertinencia. |