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CUARENTA Y CINCO
AÑOS DESPUÉS
Se cumple hoy un año del fallecimiento de Fernando Pérez Marqués.
Lo que ha representado en las letras extremeñas -cualquiera que
sea el juicio que se haga de él- viene determinado por sus artículos
periodísticos, la mayoría de los cuales fueron publicados en este
periódico. La Revista de Estudios Extremeños ha dedicado su último
número, correspondiente a enero-abril y que acaba de aparecer,
a Fernando Pérez Marqués. Se recogen allí, entre otros, un trabajo
de Miguel Ángel Lama, "La vocación literaria de F. Pérez Marqués",
en el que se dice: "Creo...que el verdadero estilo de Fernando
Pérez Marqués, y su vocación literaria más cierta se encuentran
en el género del artículo o columna periodístico...". Y en la
relación pormenorizada de su obra, se datan casi cuatrocientos
artículos, casi todos publicados en HOY y ABC.
En el mismo trabajo,
Miguel Angel Lama resalta la especial atracción que siente Fernando
Pérez Marqués por una figura literaria, a la que tratará de acercarse:
Azorín. Precisamente a él se refiere el primer artículo que Fernando
Pérez Marqués publicó en este periódico. Era el 18 de marzo de
1948 y se titulaba "Azorin" no vió el paisaje extremeño".
Hoy, cuarenta y cinco años después, reproducimos parte de aquel
artículo como homenaje a Fernando Pérez Marqués del periódico
en el que colaborara durante tantos años.
"En la hora pacense, de expectación y meditación - ocaso de un
dorado atardecer- , que señala Julio Cienfuegos, atalayamos el
soberbio panorama que se divisa desde la amplia plataforma del
castillo. Hemos cesado en la lectura de un libro, de un libro
que, cuando lo tuvimos por primera vez en nuestras manos, recordamos
que el primer impulso fue mirar el índice y, como otras veces,
como siempre, dolorosamente decepcionados, vimos que la consignación
de Extremadura entre la regiones españolas había sido omitida.
El libro no es un tratado
geográfico; su autor, "Azorín", recoge la topografía
patria a través de las mejores páginas literarias de nuestras
letras. Titúlase la obra, "El paisaje de España visto por los
españoles", y en ella el escalpelo buido,. primoroso de "Azorín",
ha escogido las pinceladas mágicas que nos dan la impresión artística
de cada tierra, de cada región.
Este escritor fino,
sensitivo, ama apasionadamente a España, sus pueblos, sus ciudades;
sus campos le atraen con sugestión insoslayable. Muchas veces
en el curso de su vida literaria, para huir del tráfago mundanal
o para libar el polen emocional que palpita en las menudas cosas,
en las cosas humildes y sencillas, se ha sumergido en el apacible
ambiente de los escondidos pueblos, de las añejas ciudades; en
la tranquilidad dulce y soledosa de los campos. Después, propulsada
su exquisita sensibilidad al contacto de los nimios detalles,
ha plasmado páginas bellísimas. Por el campo siente mucha devoción.
En su obra, infinidad
de veces ha insertado primorosas pinturas de paisajes; paisajes
gayos, claros, bajo el cielo azul; paisajes jugosos, velados por
la bruma, pero, sobre todo, los de la llanada inmensa, parda,
abrasada, de Castilla.
...La Naturaleza es paisaje en potencia; se elabora en nosotros,
en nuestro espíritu, como lo bello de las cosas se hace poesía
en el crisol de unos versos Pero hay que verlos, hay que sentirlos,
y "Azorin", sin duda, en su pasar y repasar por los caminos de
España -si es que ha transitado alguna vez por la amplia circunscripción
de las provincias extremeñas-, no ha fijado sus ojos en la "rica
y caliente" tierra "castúa", como la definiera Cervantes. Por
eso no ha buscado en la vasta extensión de sus lecturas la descripción
que nos dé una impresión de nuestro paisaje extremeño".
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